Una máquina de soldar de alta-frecuencia es como un mago de precisión: calienta instantáneamente las uniones metálicas con corriente de alta-frecuencia.
Su principio básico es utilizar corriente alterna de alta-frecuencia (normalmente de 10 a 500 kHz) para crear corrientes parásitas en la superficie de la pieza de trabajo, calentando rápidamente el metal hasta un estado fundido.
Al aplicar presión en este punto se logra la unión metalúrgica a nivel molecular. Todo el proceso dura sólo entre 0,1 y 3 segundos, lo que ahorra más de un 40 % más de energía que la soldadura tradicional.
